Lo que se espera de vos en Apex, y lo que podés esperar de los demás. Leelo antes de tu primera clase.
Entrenar acá va a ser de las mejores cosas que hagas: gente nueva, técnica nueva todas las semanas y muchas risas entre round y round. Pero el jiu-jitsu también tiene un orden. Hay cosas que tu compañero de entrenamiento da por hechas de tu parte, y vos de la suya. Esta lista es para que las sepas desde el primer día y no tengas que aprenderlas a los golpes.
En esta vista previa no se puede imprimir. Abrí el archivo reglas.html o el sitio publicado y volvé a tocar el botón.
El gi se lava después de cada clase, sin excepción. Uñas cortas en manos y pies: una uña larga que araña en un rolling es lo que más rápido te deja sin compañeros. Y ojotas para moverte entre el vestuario y el tatami: al piso donde entrenamos no se sube con calzado de calle, y tampoco descalzo viniendo del baño.
Si hoy sometiste a alguien, no lo festejes. El jiu-jitsu tiene una manera muy suya de bajar a tierra al que se la cree, y mañana el que tapea vas a ser vos. El que sabe de verdad no lo anda diciendo.
Con la garganta rota o un virus encima no venís, aunque tengas ganas. Rolear es compartir sudor y aire a diez centímetros: un resfrío tuyo son diez compañeros faltando la semana que viene. Volvé cuando estés bien del todo. La clase va a seguir estando.
En el rolling sí resistís y contrarrestás, para eso está. Pero cuando el profe muestra un movimiento y lo estás repitiendo con tu compañero, tu trabajo es dejarlo hacer la técnica, no trabársela. Si le bloqueás todo, él no aprende. Y cuando te toque a vos, tampoco. Se drilea cooperando.
Todo lo que pongas en el tatami vuelve. Si roleás a muerte con todo el mundo, en dos semanas todo el mundo rolea a muerte con vos, y de ahí se sale lesionado. El rolling es entrenamiento, no una final de campeonato.
Si ya ganaste la posición y agarraste la llave, el trabajo está hecho. Aplicala despacio y dale tiempo al otro para tapear. Meterla con toda la fuerza no demuestra nada y te puede dejar sin compañero por dos meses. El cuidado que tenés hoy es el que van a tener con vos.
Sabemos que hay tránsito, trabajo, hijos y mil cosas. Pero la clase arranca cuando arranca, y la entrada en calor es parte de la clase: el que llega tarde se pierde justo lo que evita las lesiones. Hacé lo posible por estar cambiado y en el tatami a la hora.
El jiu-jitsu no es fácil ni rápido. Vas a pasar meses sintiendo que nada te sale y que todos te pasan por arriba. Es normal: le pasó a cada uno de los que ves roleando. Si no entendés una técnica, preguntá; si no te sale, volvé mañana. Los primeros seis meses son los más duros. Después, engancha.
Hay una regla que nadie escribe: no se desafía a un cinturón superior. Ahora, si te acercás con respeto y con ganas de aprender, casi todos te van a rolear con gusto y encima te van a enseñar. Lo que hace la diferencia es la actitud, no el color del cinturón.
La gente con la que entrenás se vuelve tu gente. Te van a bancar adentro del tatami y afuera también. Cuidalos, defendelos, no hables mal de ellos, y van a hacer lo mismo por vos. Eso es un equipo.
La inclinación al entrar y salir del tatami, y hacia el profe y el compañero antes de rolear, no es un trámite. Es una forma de decir sin palabras: te respeto, y reconozco que acá hay gente que sabe más que yo. Es humildad puesta en un gesto. Hacelo con intención, no de apuro.
El tatami se comparte, y en un rolling con varias parejas te vas a chocar. Cuando eso pase:
Correrse no significa que valés menos. Significa que entendiste cómo funciona el lugar. Y con el tiempo lo vas a ver: los cinturones más altos son los primeros en correrse para hacerle lugar a los demás, porque ya lo tienen incorporado.
Oss. Nos vemos en el tatami.